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Esta carta pertenece al proyecto:
Sr. Presidente de la Iª Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla y los sueños, sueños son… Distinguido Sr.Presidente, Vámonos pa`Sevilla: ¡Ay, la alegría de mis sueños! qué feliz sería yo, sí, como proclama el comisario de su Bienal a los cuatro vientos, mis sueños fuesen felices; pero no, no lo son, he de decirle que tienen algunos nubarrones, a causa de su evento, más bien, debido a su planteamiento general. Desde el principio lo frívolo, lo espectacular, lo entretenido, se impuso sobre lo reflexivo. Así, reflexionar sobre nuestro presente parecía no estar entre las prioridades del “evento”. Recuerde, “ventanas a la calle son peligrosas”. Como muestra, un botón. La única información directa que poseemos muchos –la mayoría- de los implicados en “lo contemporáneo” es su carta/folleto solicitando que nos hagamos “Amigos de la I BIACS”, pidiendo nuestra “participación económica”. Según parece, ésta nos “reportará” importantes ventajas y beneficios, “desde pins hasta usar la sala Vips”. En cuanto a las ideas, nada de nada, seguro que “es más fácil conseguir un pin o una bonita camiseta que un análisis medio coherente” del presente. La verdad es que no le culpo a usted por ello, pero sí a sus asesores, hoy que la mayor parte del arte está dirigido a un público de élite, la degeneración en pura diversión es “lo normal”. A mi modo de ver, deberían haber entrado en consideración otros planteamientos en este “acontecimiento de proporciones y repercusión internacional”. Cuando el proyecto estaba aún en fase de estudio, asistí a varias conferencias a cargo de respetables “comisarios internacionales”, todos cortados por el mismo patrón; desde el principio se intuía un modelo que no entraba a valorar consideraciones locales, se respiraba más bien un cierto aire banal, que recorrió todas las ponencias; sólo se habló del entorno urbano para magnificar Sevilla –tú eres mu grande, mu bonita-, era como si todos esos comisarios estuviesen hablando de una ciudad que conocían de oídas, una ciudad de toros, de donjuanes, de gitanos, de Carmen, de río Guadalquivir, de flamenco,… en fin, de todos los tópicos que el franquismo se encargó de instalar en el imaginario del buen guiri, ansioso descubridor de una Spain is diferent. Éste es el espíritu que finalmente refleja, aunque su comisario argumenta las más peregrinas razones; él, lo dice con estas palabras: “una atmósfera en la cual la creación artística se sienta bien y prosperen la fuerza y la poesía”, también nos aclara que: “el arte no debe ser un comentario de la actualidad, por el contrario debe dar una expectativa a través de la intensidad del presente”. Hay que joderse, ¿qué querrá decir con “expectativa a través de la intensidad del presente”?, tal vez, como nos aclara a renglón seguido: “No existe una revolución en el arte, sino más bien una creatividad en los cinco continentes”. ¿Los cinco continentes?, lo internacional bienalístico, pero por qué no mira su bienal un ámbito más cercano –Mediterráneo vs África; 63 artistas, y ninguno del Magret o del África subsahariana: es vergonzoso y lamentable, perder esta oportunidad para ver “la intensidad del presente”-, en vez de más de lo mismo. La consabida fórmula se apodera del espíritu de la bienal, con el enorme inconveniente que esto plantea: grandes recursos económicos para ver lo ya contrastado en el circuito internacional. En palabras del comediante, perdón quise decir artista Santiago Sierra: “un artista es lo que ocupa la primera página de una revista, y arte es lo que las instituciones de legitimación, críticos, curadores, museos, etcétera, dicen que es arte”. ¿Dónde ha estado o está el debate en torno a los modos de hacer y sus contenidos, o en base a la falta que hace esta Bienal en una ciudad que como usted dice está tan falta de eventos que “acerquen a sus ciudadanos el arte contemporáneo”? ¿Contemplar nuestro ámbito geopolítico, para qué? Para una vez que las entidades privadas deciden acercarse a “lo contemporáneo”, empiezan a construir por el tejado y la fachada; pero no cree, qué un edificio debe ser algo más que fachada, que todo debe estar firmemente trabado, de forma tal, que cuando estemos dentro de él, éste no se derrumbe al menor portazo, y, como usted muy bien sabe, esta función estructural, se la dan los cimientos. Recuerde, “se j`undió la babilonia porque le faltó los cimientos”.
Hay recuerdos en nuestra memoria que conviene recuperarlos, quizá, uno de los más importantes, hayan sido las manifestaciones para qué nuestras tropas salieran de la invasión ilegal de Iraq, estoy convencido que junto a los millones de personas que estaban en las calles, también se encontraban entre ellas los artistas que participaron en la exposición The Real Royal Trip, comisariada por el Sr. Szeemann, todos contra la muerte, fueron días de reflexión, un grito movía conciencias: NO A LA GUERRA. Conviene recordar públicamente que la batalla empezada por el Trío Calaveras, en las Azores, tuvo y tiene aún muchos frentes, uno de ellos es el propagandístico, y en este se alinearon todos los que de una u otra forma participaron en tan lamentable acto de propaganda. Lástima que olvidaran tan pronto el suelo que pisaban cuando gritaban NO. La sangre mancha, y no se borra. Recuerde, “se cayó la barandilla/ y el coche que la llevaba”. Argumentar razones de cualquier índole para justificar la participación en esta exposición, no deja de ser una forma desvergonzada de justificar lo injustificable, máxime cuando, todos estábamos advertidos; las declaraciones de Jeb Bush, gobernador de Florida y hermano del Presidente Guerrero, son la prueba de tal advertencia: “Si nos apoyan, la República de España tendrán beneficios que no se pueden imaginar ahora”. ¡Beneficios! ¿cómo qué beneficios? ¿lo qué queramos? Por ejemplo en lo económico: los carburantes más baratos, sí, y empresas constructoras reconstruyendo un país devastado, sí; en lo cultural: mostrar el arte español en exposiciones en lo más cool de los Estados Unidos, llevar a los “chicos malos”, a los “más alternativos” artistas, sí. Pidan lo que quieran, pero apóyennos. Siempre hay buenas propinas para los buenos servidores. Bajo esta consideración la exposición, El Real Viaje Real, que tuvo hasta Retorno, puede ser considerada un beneficio anunciado. Todos los boomerang vuelven para mostrarnos la realidad, aunque en este caso “lo real” estaba manchado de sangre, pero eso no importa cuando hablamos de arte, ya se sabe, los artistas están por encima del bien y el mal, para qué hacerles reflexionar sobre sus propios actos, para qué, sí ahora están pensando en su obra, su trabajo puede poner el dedo en cualquier llaga, menos en la propia; claro que los “artistas alternativos” incluidos en ella estaban mirando hacia cualquier otro lado. Recuerde, “Terrones, los surcos de mi besana/ y están llenos de terrones/ y tu cabeza serrana/ y están llenos de ilusiones/ pero de ilusiones vanas”. Un artista no es un comediante, un político sí. Y, ¿qué es un “artista alternativo”? acaso, alguien con la cabeza llena de ilusiones vanas, llena de terrones que se desmoronan con cuatro gotas, alguien que cuando sacamos una fotografía está mirando hacia otro lado. Recuerde, “En cayendo cuatro gotas/ se te mojan los papeles”. Por ejemplo: 1.- Uno mira hacia las estatuas de Franco, tanto, que no logra ver el presente; más le vale estudiar un poco de historia y rescatar de su politizada memoria la Bienal de Venecia de Fraga, aquella donde el arte informalista fue utilizado como propaganda franquista, bastaba con perder cinco minutos para ver su similitud con la “real” exposición neoyorquina. Qué extraordinario y aterrador, por lo patético (y alternativo). 2.- Otro mira como el capitalismo en su etapa posfordista es un instrumento de explotación contrastable; claro que cuando le preguntaron por su postura ante la actitud del Gobierno Popular en la Guerra de Irak, calló como un bellaco, más bien divagó como un simple, y de paso dejó que contestará la institución legitimadora –Rosa Martínez- que lo llevaba representando a este Gobierno en la Bienal de Venecia: “éste no es el momento para analizar esa postura”. Que radical y genial (y alternativo). En resumen “chico malo”, que cuando digan guau-guau, mueve el rabo alternativa, pero mansamente. Ya se sabe: perro ladrador, poco mordedor. Recuerde, “Porque no sabe llorar/ canta el pájaro en la jaula/ y es la causa del perdón/ que le llaman la libertá/ por eso lo que lloro yo”. Afirmo con rotundidad, y, esto es sólo una apreciación personal, aunque tal vez, compartida por mucha otra gente, que “The Real Royal Trip” ha sido uno de los más lamentables sucesos ocurridos dentro de la escena artística española, y, que todos los que de una u otra forma tuvieron algo que ver con ella, pusieron de forma indirecta su imagen y su trabajo al servicio de legitimar la política agresora del Gobierno del Partido Popular. Asumir esa penosa responsabilidad es un hecho incuestionable, y, no parece que los políticos estén dispuestos a asumirla, menos aún los artistas, seres que en palabras de Szeemann: “no están para comentar la realidad”. Lástima de artistas. En cuanto a lo de la revolución, coincido con el internacionalmente reconocido comisario, no, “no existe una revolución en el arte”, claro que no, no es tiempo de revoluciones; pero, tal vez, lo que sí exista sea una “contrarrevolución”, puede que sea posible “cambiar el mundo sin tomar el poder”, incluso puede, qué, oponerse a estos modos de hacer sea suficiente para que cambien las cosas, aquí que “lo internacional” nos mola tanto mazo. La trayectoria de este comisario ha sido realmente destacable, en lo referente a otros ámbitos, pero cuando se ha acercado al nuestro, aquí, ha metido la pata, y bien metida. No podemos olvidar las consecuencias de nuestros actos. Quizá, sí el asunto propagandístico hubiese sido otro, podríamos pasarlo por alto, pero en el asunto de Iraq, ahí, no puede ser. Debemos recordar todo lo ocurrido, lo personal es lo político. Yo estuve en la calle, y junto a mí había millones de personas, todos gritando como una garganta; recordar también que algunas de ellas, no pudieron decir NO con su voto. Entre el 28 de enero de 2003, y el 14 de marzo de 2004, ésta exposición se paseó ante nosotros desvergonzada e impunemente, es hora ya, PROPAGANDA. Claro que, si en lugar de trabajar con artistas profesionales, como al Sr. Szeemann le gusta decir, ésos que viven de su trabajo –por supuesto dentro del mercado galerístico-; hubiese contactado con algunos de esos artistas aficionados, esos que viven del aire, tal vez, como estos no tienen evento que perder, puede, que alguno de ellos, en un arranque de sinceridad y apiadándose por el futuro de su propio currículum, hubiese dicho NO, siempre es tiempo de no ser cómplices, y de paso hubiese alertado a todos del acto de propaganda en el que estaban participando. Pero volviendo a su Bienal, la actitud de este prestigioso comisario, ha sido la que usted muy bien dice “diseñar un amplio programa expositivo para mostrarlo en el Monasterio de Santa María de las Cuevas”, eso sí, a la vez que diseñaba, escuchaba como buen guiri a Camarón. Pero resulta, que no sólo de camarones se alimenta el flamenco, que hay otros cantaores que también pueden con esta bulería, mejor o peor, pero lo hacen. Recuerde, “Que se callen los grillos murmuraores”. No sé, si sabrá que, ni tan siquiera la letra es suya, es popular; que feliz sería yo, si el Sr. Szemann escuchará lo popular, escuchará al pópulo -Vámonos pa`Sevilla-, vamos a escuchar a los otros, a todos los otros, vamos a mirar hacia abajo desde las alturas, es un buen ejercicio para los que viven instalados en lo alto de las nubes. Vamos a mirar ahí. Sr. Presidente, por todo lo expuesto, y como hay dinero público de por medio, respetuosamente le hago estas preguntas: 1.- ¿Qué interés tiene este “evento” para lo local? Aparte de ver piezas de indiscutible o discutible –según se mire- valor artístico a estas alturas; como ejemplo, el retorcido hierro de Richard Serra, impresionante por su monumental grandiosidad, pero nada más. 2.- ¿Qué beneficios para nuestro entorno tiene ver estas “formidables piezas”? Acaso, por el simple hecho de verlas, va a cambiar nuestra forma de percibir “lo contemporáneo”; en el ejemplo concreto antes señalado, ¿difiere mucho de cualquiera de los grandiosos y monumentales “objetos” que podemos observar en una de las muchas rotondas que jalonan nuestras avenidas? 3.- ¿Por qué encerrar tan importante “logro cultural” entre los muros del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) -que dicho sea de paso no aparece en la publicidad-, perdón en el “Pabellón de España”, y no hacer partícipe a toda la Ciudad? Deje entrar aire fresco en este “entramado” localista, mire glocalmente nuestra posición en el mapa. 4.- ¿Qué agentes sociales están implicados en la I BIACS? Además de las “empresas” cuyos logotipos figuran en el folleto que tan cortésmente me ha enviado, y que a buen seguro tendrán importantes beneficios fiscales. Por cierto, muchas de estos socios benefactores, son empresas “públicas”, sería bueno esclarecer a cuánto asciende la participación pública. Sinceramente creo que, al estar estos artefactos culturales diseñados todos con idénticos patrones y en los mismos laboratorios, es previsible que esta I BIACS sea “otra más” de las muchas bienales que hay repartidas por el globo, ahora que están tan cuestionadas, son como grandes superficies (vista una, vista todas). Podremos ver realmente sus logros, sí analizamos la repercusión de los participantes en el mercado de futuros artístico. Recuerde, ”el día del terremoto grande llegó el agüita hasta arriba/ pero no puo llegar donde llegó mis fatigas”. Ya que al Sr. Szeemann apela a una “atmósfera donde prosperen la fuerza y la poesía”, lo resumiré con palabras del poeta Jorge Riechmann: “Organizar grandes eventos es precisamente lo contrario de propiciar que ocurran cosas…. Éstas son las razones por las que no me hago Amigo de la I Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla. Esperando pueda contestarme a estas preguntas que nublan la alegría de mis sueños, me despido y aprovecho la ocasión para quedar agradecido por haber pensado en mí, como merecedor de su programa de atención especial en esta BIACS, enviándole mi más atento saludo. A la manera de Camarón, “Na´es eterno”.
Isaías Griñolo Padilla
P.D.: Quisiera no haber tenido que redactar esta carta en los términos hechos, pero
cuando recibí su folleto y tras seguir las informaciones en prensa, no me
quedó más remedio que posicionarme. Le escribo con el ánimo de que mi humilde
reflexión, en la medida de lo posible, sirva para mejorar el planteamiento
general de la próxima convocatoria de la BIACS, si la hay. |