OCUPAR: "Obtener dignidad"
Santiago Cirugeda

La ciudad Nunca antes había escuchado esta definición, y mira que está en el diccionario. Últimamente escucho “ocupar” en todos los foros arquitectónicos y artísticos a los que asisto. A menudo aparece junto a otras palabras: injertos, contaminaciones, prótesis, etc…

Curiosamente, la mayor parte de personas que usan esa palabra como parte de la estrategia proyectual, sólo lo hacen por sus cualidades espaciales, y nunca como búsqueda de dignidad, quizás, porque piensen que ya tienen dignidad. Entonces; ¿porqué qué tanto proyectos hablando de ocupación?.

La respuesta es que la mayor parte de ellos no tienen la más mínima intención de llevarse a cabo, de hacerlos reales, construirlos, habitarlos. Simplemente son un divertimento intelectual que se hace desde la acomodación más patética. Sólo tenéis que ver foros como la bienal de Venecia, donde este tipo de proyectos aparecen obsesivamente, o bueno, mi favorito, Van Lies Hout, el holandés que dice tener una República Independiente dentro de Holanda, donde las leyes, el dinero y el territorio “ocupado”, son del estado holandés, y por supuesto, él vive en un loft apartado de su república.

Supongo que en los países avanzados, donde el estado controla casi todos los fenómenos sociales que se dan, Holanda en cabeza, con regulaciones y legislaciones para todo, apoyando y protegiendo a los ciudadanos en todas las facetas de su vida, perfectamente estudiada y dirigida, está de moda frivolizar con estos temas.

Y es que no hay nada más digno que adquirir una casa, entrar llave en mano, y llenarlo de muebles ikea, ropa, música y resto de cosas que nos hacen ser nosotros, y entonces podemos decir “esta es mi casa”. Por supuesto que es merecida y razonable, como la dignidad, ya que es lo que nos exigimos de nosotros. Por eso cuando vemos una imagen de casas autoconstruidas, ya sean favelas, chabolas, chozas etc… podemos pensar que esa pobre gente vive de manera indigna. No olvidemos que ocupar es habitar una casa, hacer tuyo un entorno, identificarse con él, y llenarlo de emotividad y sentimientos. Puedo asegurar que ese proceso de autoconstrucción genera una serie de vínculos entre cada elemento usado para construir la casa y las distintas personas que participan de la situación, difícilmente equipara-bles a la compra de algo. La ausencia de otros elementos que mejoren la calidad de vida, no hace que lo que tengan sea indigno.

Supongo que todas estas palabras es porque me sigo preguntando porqué he pasado estos últi-mos 9 años ocupando calles, plazas, fachadas, azoteas, cubiertas, árboles, edificios y solares con una serie de “pollos” diversos, como a mi me gusta llamarlos, ya que soy europeo y no tengo una necesidad extrema que me lleve inevitable-mente a una situación de ocupación, como ocurre en gran parte del mundo.

Creo que hay algo más que una construcción que se pega, clava, agarra o apoya. Siempre he dicho que eso me emancipa mentalmente, que me hace reir, y es que lo que busco es mi propia dignidad; ser razonable con lo que me inquietaba de manera casi inconsciente. Lo que puedo afirmar es que estas acciones personales están fuera de todo lo que puedan planificar políticos y técnicos, que van por unos caminos marcados por la diferencia, por la independencia, y evidencian que el ciudadano tiene un papel importantísimo en el desarrollo y construcción del medio en el que vive.
Razones para hacer estas ocupaciones habrá tantas como ciudadanos se atrevan a hacerlo. Acciones que producen una emancipación tem-poral de las estructuras ordenadoras y limitadoras de la vida urbana. La alienación generalizada de los grupos humanos a una sociedad perfecta-mente programada, queda instantáneamente destrozada por aquellos que de manera subver-siva cometan semejantes ocupaciones, que más allá de producir cambios en las estructuras homologadoras y controladoras, generan un parodia crítica que evidencia las incapacidades de las mismas para acotar la compleja realidad.

Quiero acabar con esta otra definición, aunque no aparezca en el diccionario.

OCUPAR: “Obtener libertad