CREACIÓN ARTÍSTICA Y SOPORTES DIGITALES
Rodrigo Alonso
Aun cuando las primeras creaciones numéricas pueden rastrearse hasta el año 1952, no es sino recientemente que la producción electrónica y digital encuentra vías adecuadas de manifestación. En sus primeros años, el escaso desarrollo de los soportes para almacenar la creación digital hizo que frecuentemente debiera recurrirse a los medios analógicos tradicionales para materializar los resultados; así, el papel y las cintas magnéticas fueron las bases de las primeras producciones informáticas. Esto determinó que las condiciones de su lectura no variasen demasiado de la secuencialidad y linealidad propias de aquellos medios. Las verdaderas innovaciones estéticas de la creación digital no habían encontrado aún el vehículo para desplegar todas sus posibilidades.
Explorar, Navegar e Interactuar
No es sino hasta los noventa que irrumpen con fuerza los soportes digitales de alcance masivo que conocemos hoy: el CD-ROM, el DVD y las redes informáticas. Con ellos aparece por primera vez la posibilidad de restituir a las obras multimedia una de sus características más esenciales: la interactividad.
En sus aspectos pragmáticos, la interactividad promueve una relación activa, personalizada e íntima con los desarrollos de la tecnología numérica, la posibilidad de acoplar múltiples registros sensoriales y un acceso multiforme a la información almacenada. La relación del actante con la obra digital resulta menos determinante que en muchas propuestas tradicionales, impulsando una fruición más asociativa y privada. Este diálogo abierto entre el “creador”, la obra y su “espectador” –donde los espacios de la creación y la espectación son objeto de un duro cuestionamiento– es uno de los elementos fundantes de una nueva concepción de la obra artística como construcción descentralizada y provisional, incompleta y en reformulación constante.
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