Vanguardia sonora en el Museo Vostell – Malpartida
Jom Johnson visita Los Barruecos

Ismael Cabral

 

En Malpartida se respira un aire distinto. Situada a escasos kilómetros de Cáceres (Extremadura), la pequeña localidad se presenta al visitante dividida por medio de una travesía, que poca idea otorga del tesoro que esconden aquellas tierras. Sólo internándose entre su compleja red de calles, se encontrará un camino terroso jalonado de pequeñas estepas, que poco a poco van dando paso a hermosos lagos y agrestes paisajes. Son Los Barruecos, un paraje natural que atesora celosamente el pueblo de Malpartida de Cáceres.

Respirando su aire y dejándose invadir por la profunda sensación de calma que emana el entorno, no es de extrañar que cuando el artista alemán Wolf Vostell (1932-1998) recaló en estas tierras allá por 1974 no dudara en denominarlas .Obra de Arte de la Naturaleza.. La sinergia creada entre el artista y el lugar fue tan grande que al poco de llegar decidió que allí, en el mismo corazón de Los Barruecos, habría de existir un museo que albergase su obra, una obra entroncada con la vanguardia y surgida en el intenso devenir de la capital alemana, que ahora iba a dialogar, a entenderse, a convivir con este tranquilo paraje extreme ño jalonado de piedras prehistóricas, que en sus azarosas formas, sugerían a Vostell todo un entramado artístico.